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Los Auburn de Lima

2 days ago
3 min de lectura

Lima se ha convertido en una enorme metrópoli en la que desplazarse puede llevar horas. Durante una corta escala en la ciudad, es imprescindible visitar el centro histórico, con su magnífica catedral. Si te gusta la naturaleza, también te encantará hacer una escapada a las islas Palomino, donde podrás vivir la inolvidable experiencia de nadar en las frías aguas del Pacífico rodeado de cientos de leones marinos. Hasta aquí, el itinerario típico de cualquier turista. Si te gustan los coches clásicos, tampoco puede faltar una visita al Museo Nicolini.


Desde muy joven, Jorge Nicolini ha recorrido Perú en busca de clásicos olvidados. A mediados de los sesenta, cuando muchas de las maravillas que ahora contemplamos en los museos eran reliquias arrinconadas en los fondos de los garajes, Jorge comenzó a buscar joyas escondidas. Aunque reconoce que alguna pieza única fue destruida antes de que él lograse rescatarla, está muy orgulloso de haber salvado buena parte del patrimonio automovilístico del país. El hecho de que, entre los negocios de su padre, que era un importante fabricante de fideos, fuese distribuidor de Packard y otras marcas extranjeras le abrió muchas puertas a Jorge en su aventura. Tras décadas recopilando lo mejor del parque automovilístico peruano, la colección se convirtió en el Museo Nicolini, que abrió sus puertas al público en 2002.



Durante una breve escala de camino a Arequipa, tuve la oportunidad de visitar el museo. Al igual que cuando vi la colección de Studebaker de Bernardo Eggers en Chile, tuve el privilegio de visitar el Museo Nicolini junto a su fundador.

Lejos del centro de la ciudad, en un barrio rodeado de áridas montañas, el museo sorprende por la calidad de los modelos expuestos. En el patio, un mecánico estaba ajustando un magnífico Ford V8 Phaeton verde.


En la sala principal, entre un centenar de vehículos mayoritariamente procedentes de Estados Unidos, y todos ellos perfectamente restaurados, destaca el principal orgullo de Jorge: un Auburn Speedster 851 SC de 1935. «SC» significa sobrealimentado, como delatan los enormes tubos que salen de su lateral izquierdo, según advierte su propietario.




Auburn Speedster 851 SC de 1935
Auburn Speedster 851 SC de 1935

Auburn Speedster 851 SC de 1935
Auburn Speedster 851 SC de 1935
Chrysler Airflow 1934
Chrysler Airflow 1934
Ford Edse
Ford Edse

Junto a los pequeños europeos había también un par de japoneses: un Datsun 14 Roadster de 1935, producido dos años después de que la empresa comenzara su actividad, que parece que llegó nuevo a Perú, y un Mazda R360 de principios de los 60 magníficamente restaurado. Este último fue uno de los primeros kei cars japoneses, y ya incorporaba motor de cuatro tiempos.

Entre todos los modelos de la sala, Jorge guarda un cariño especial por el Plymouth Satellite amarillo del 67, que era su coche de diario cuando era joven.



Jorge Nicolini con su Plymouth Satellite de 1967
Jorge Nicolini con su Plymouth Satellite de 1967

En una sala anexa había una veintena de coches más recientes de distintos orígenes, conservados sin restaurar.


Wanderer Tandem Sport 1915
Wanderer Tandem Sport 1915

La parte más interesante del museo es, quizá, el taller donde se llevan a cabo las restauraciones.

Un equipo de artesanos de distintas especialidades relacionadas con la restauración trabaja allí para dejar los coches en un estado increíble. Carpinteros, tapiceros, chapistas, pintores, electricistas, torneros, mecánicos, cromadores, etc., trabajan allí de forma ininterrumpida para dejar los coches en un estado increíble.

Entrar en ese templo de la restauración es el sueño de cualquier aficionado a los clásicos. Una veintena de coches americanos, europeos y japoneses, algunos en estado lamentable, esperaban su turno.


Allí se podía encontrar de todo, desde un Trabant hasta un Jaguar XK. Entre ellos, me llamó la atención un Mercedes 170H de los años treinta con motor trasero, como el que vimos en Santiago de Chile. En un avanzado proceso de restauración había otras joyas, entre las que se encontraba la favorita de Jorge: otro Auburn, en este caso de cuatro puertas y descapotable.



Mercedes 170 H
Mercedes 170 H

Perú tiene maravillas naturales y arquitectónicas que lo convierten en un destino muy atractivo. Si, además, eres fan de los coches clásicos, el Museo Nicolini es otra excelente razón para visitar el país. En un futuro cercano, es posible que tengas la oportunidad de ver los dos Auburn de Jorge restaurados, uno junto al otro.


También puedes leer este post en catalán o en inglés 



Datsun 14 roadster  1935
Datsun 14 roadster 1935

 

BMW Isetta
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