Los museos de las grandes marcas suelen ser una delicia para los aficionados al automóvil. El caso de BMW no es una excepción, por lo que una visita a Múnich es una buena excusa para repasar la historia de la marca. La visita se puede completar con un recorrido por las líneas de montaje de los últimos modelos. Sede de BMW en Munich Las sanciones impuestas a Alemania tras el final de la I Guerra Mundial supusieron para la empresa la prohibición de seguir fabricando motores de